José Asunción Silva

Sinfonía color de fresa con leche

A los colibríes decadentes

 

¡Rítmica Reina lírica! Con venusinos

cantos de sol y rosa, de mirra y laca

y policromos cromos de tonos mil,

oye los constelados versos mirrinos,

escúchame esta historia rubendariaca

de la Princesa verde y el paje Abril,

rubio y sutil.

 

El bizantino esmalte do irisa el rayo

las purpuradas gemas, que enflora junio

si Helios recorre el cielo de azul edén,

es lilial albura que esboza mayo

en una noche diáfana de plenilunio

cuando las crisodinas nieblas se ven

a tutiplén.

 

En las vívidas márgenes que espuma el Cauca

-áureo pico, ala ebúrnea- currucuquea

de sedeñas verduras bajo el dosel,

do las perladas ondas se esfuma glauca,

¿es paloma, es estrella o azul idea?

Labra el emblema heráldico de áureo broquel,

róseo rondel.

 

Vibran sagradas liras que ensueña Psiquis

son argentados cisnes, hadas y gnomos

y edenales olores, lirio y jazmín,

y vuelan entelechias y tiquismiquis

de corales, tritones, memos y momos

del horizonte lírico, nieve y carmín,

hasta el confín.

 

Liliales manos vírgenes al son aplauden

y se englaucan los líquidos y cabrillean

con medievales himnos al abedul,

desde arriba, Orión, Venus, que Secchi lauden,

miran como pupilas que centellean

por los abismos húmedos del negro tul

del cielo azul.

 

Tras de las cordilleras sombras, la blanca

Selene, entre las nubes, ópalo y tetras,

surge como argentífero tulipán,

y por entre lo negro que se espernanca

huyen los bizantinos de nuestras letras

hasta el Babel Bizancio, do llegarán

con grande afán.

 

¡Rítmica Reina lírica! Con venusinos

cantos de sol y rosa, de mirra y laca

y policromos cromos de tonos mil,

¡estos son los caóticos versos mirrinos

ésta es la descendencia rubendariaca

de la Princesa verde y el paje Abril,

rubio y sutil!