Julio Herrera y Reissig

El alba

Los éxtasis de la montaña

Humean en la vieja cocina hospitalaria

los rústicos candiles... Madrugadora leña

infunde una sabrosa fragancia lugareña;

y el desayuno mima la vocación agraria...

 

Rebota en los collados la grita rutinaria

del boyero que a ratos deja la yunta y sueña...

Filis prepara el huso. Tetis, mientras ordeña,

ofrece a Dios la leche blanca de su plegaria.

 

Acongojando el valle con sus beatos nocturnos,

salen de los establos, lentos y taciturnos,

los ganados. La joven brisa se despereza...

 

Y como una pastora, en piadoso desvelo,

con sus ojos de bruma, de una dulce pereza,

el Alba mira en éxtasis las estrellas del cielo.