César Vallejo

Terceto autóctono

Los heraldos negros

III

Madrugada. La chicha al fin revienta

en sollozos, lujurias, pugilatos;

entre olores de urea y de pimienta

traza un ebrio al andar mil garabatos.

 

“Mañana que me vaya...” se lamenta

un Romeo rural cantando a ratos.

Caldo madrugador hay ya de venta;

y brinca un ruido aperital de platos.

 

Van tres mujeres..., silba un golfo... Lejos

el río anda borracho y canta y llora

prehistorias de agua, tiempos viejos.

 

Y al sonar una caja de Tayanga,

como iniciando un huaino azul, remanga

sus pantorrillas de azafrán la Aurora.