María Eugenia Vaz Ferreira
La isla de los cánticos
En el crisol de tu boca
quisiera verter mis lágrimas,
esas derretidas perlas
del hondo mar de mis ansias. .
Sólo tú sabes ser bueno
y envolver con tus palabras
la inquietud de mis caprichos
y el vaivén de mi esperanza.
Aunque estés lejos te siento
tan cerca que no hay distancia,
cuando en la noche profunda
se llora sin tener causa.
Y en el crisol de tu boca
quisiera verter mis lágrimas;
yo sé que me las darías
en dulce dicha trocadas,
esas derretidas perlas
del hondo mar de mis ansias...