José Asunción Silva
A veces, cuando en alta noche tranquila
sobre las teclas vuela tu mano blanca
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra,
filtran por la ventana rayos de luna
que trazan luces largas sobre la alfombra,
y en alas de las notas, a otros lugares
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares
y en gótico castillo donde en las piedras
musgosas por los siglos crecen las yedras,
puestos de codos ambos en tu ventana
miramos en las sombras morir el día
y subir de los valles la noche umbría
y soy tu paje rubio, mi castellana,
y cuando en los espacios la noche cierra,
el fuego de tu estancia los muebles dora,
y los dos nos miramos y sonreímos
mientras que el viento afuera suspira y llora.
¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
cuando sobre las teclas vuelan sus manos!