Rubén Darío

LVI

Abrojos

Tengo de criar un perro

ya que en este mundo estoy.

No me importa lo que sea,

alano, galgo ó bull-dog;

lo quiero para tener

un tierno y fiel queredor

que sonría con el rabo

cuando le acaricie yo;

para que me ofrezca todo

su perruno corazón,

y gruña á quien me amenace

y se alegre con mi voz,

y para, si me da el cólera,

y huyen de mi alrededor

juntos parientes y amigos,

que nos quedemos los dos,

yo, cadáver, como huella

de una vida que pasó;

él lanzando tristemente

sus aullidos de dolor.